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Actinobacteria ubicada en Siberia es el ser vivo más antiguo de este planeta con medio millón de años y fue fotografiado por Rachel Sussman

A pesar de que para el ser humano y su relación cultural con las dimensiones temporales podría parecer imposible de creer, lo cierto es que en nuestro planeta existe un ser viviente con una edad de entre 400 mil y 600 mil años. Este ancestral personaje es conocido como Actinobacteria, y vive en las regiones más heladas de la mítica Siberia rusa.

La fotógrafa estadounidense Rachel Sussman ha recorrido distintos puntos de la Tierra en busca de los seres vivos más antiguos, y junto con las Actinobacterias siberianas visitó otras 24 especies de organismos que rebasan, todos ellos, los dos mil años de vida.

La imagen captada de bacterias irrealmente antiguos, recuerda alude a una especie de foto satelital o incluso un escenario galáctico, con un patrón similar al de las nebulosas que observamos a través de los telescopios, recordándonos la naturaleza fractal que ejerce, tanto en el tiempo, como en el espacio, de nuestro universo. Si, como arriba, también abajo...

via Amazing

El último hombre solo: indígena vive aislado en el Amazonas brasileño

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 08/17/2010

El último sobreviviente de una tribú nunca contactada vive en un área de 50 km totalmente solo con la naturaleza, en el último idilio fuera de la civilización.

Conocido como "El Indígena Solitario", es el último sobreviviente de una tribú que nunca fue contactada por la civilización. Las autoridades brasileñas descubrieron su existencia hace 15 años y después de intentar hacer contacto pacífico, decidieron en 2007 declarar un área de 50 km alrededor fuera de límite y prohibir el desarrollo de esa tierra. El hombre vive quizás en el último idilio con la naturaleza, un humano entre el ánima impoluta de la selva, lejos de las máquinas y el ruido de la civilización.

El rumor del indígena solitario empezó en 1996 en el estado de Rondonia. Poco después oficiales del gobierno descubrieron una choza de palma con un misterioso hoyo en el centro. Al proseguir buscándolo descubrieron otras chozas con hoyos en el centro y se dieron cuenta que el hombre huía cuando ellos se acercaban. Ninguna otra tribú conocida tenía la costumbre de cavar estos hoyos de un metro y medio sin propósito aparente.

Eventualmente, los agentes lo encontraron, estaba desnudo, aparentaba tener 30 y pico años (ahora tiene 40 avanzados) y siempre armado con arco y flecha. Los encuentros no generaron resultados, en una ocasión el indígena amenazó con dispararles una flecha si se acercaban más.

El gobierno brasileño concluyó que la zona donde vivía el hombre había sido la sede de su tribú; en total encontraron 14 chozas con hoyos en el centro, algunas habían sido demolidas por pobladores externos en búsqueda de tierra. Por esta razón, en una medida extraordinaria, decidieron proteger el área.

En 1988 la constitución brasileña le dio el derecho legal a los indígenas de la tierra que tradicionalmente han ocupado, lo cual hizo que muchas tribús no contactadas fueran perseguidas para que abandonaran sus tierrra y los desarrolladores pudieran reclamarlas. En la misma región, la tribú de los Akunstu fue reducida a solo 6 miembros, luego de que fueran atacados con pistolas y sierras eléctricas.

El indígena solitario vide de la caza y mantiene algunas cosechas cerca de sus chozas, recolecta miel de los panales de abejas. Algunas marcas en los árboles sugieren a los expertos que el indígena lleva una vida espiritual, lo cual le da sentido a su vida en el aislamiento. Entre las ruinas de su pasado sigue cumpliendo un destino, tal vez importante para el balance global; en esos hoyos podría acomodar una acupuntura geopática, en esa zona de la selva un conocimiento milenario. Está solo, pero tiene todo. "Entre más se está solo, más fácil es oír la canción de la Tierra", escribió Robert Anton Wilson.

Vía Slate