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El ejército de Estados Unidos tiene problemas de salud mental

Política

Por: pijamasurf - 07/29/2010

Hasta ahora se acuerdan las autoridades del ejército de que matar personas tiene efectos nocivos para la salud de los jóvenes soldados. Crece el índice de suicdios y uso de drogas entre los miembros del ejército.

Los generales del ejército de los Estados Unidos se encuentran sorprendidos y preocupados por los efectos de la guerra en la mente de sus soldados, todo indica que se comienzan a dar cuenta que matar gente tiene un efecto nocivo en la salud de jóvenes de 19 años promedio (como era ya obvio). Parece ser que la lección de Vietnam ha sido rápidamente olvidada.

De acuerdo con el reporte del Health Promotion, Risk Reduction, Suicide Prevention 2010 del Ejército de los Estados Unidos, existe un incremento preocupante en el número de suicidios dentro de las fuerzas armadas de ese país y la incapacidad de los comandantes para enfrentar potenciales crisis emocionales entre los soldados.

El General Peter W. Chiarelli, jefe de asesores adjunto del Ejército estadounidense, considera que las fuerzas armadas no ha puesto la atención suficiente a los problemas mentales en los soldados, que van desde la violencia, el abuso de drogas, hasta el suicido.

En una conferencia de prensa, en donde Chiarelli presento el reporte sobre el estado de salud de los soldados estadounidenses, el general consideró que el tiempo, más de 9 años en guerra, y la lucha en dos frentes han aumentado los riesgos entre los miembros del ejército.

De acuerdo con el reporte que se puede consultar en su integridad aquí el número de suicidios de soldados en activo en 2009 fue de 160 y de 239, incluyendo la reserva. Hubieron 1,713 intentos de suicidio. 16,997 ofensas relacionadas a drogas y alcohol.

Uno de los datos más alarmantes fue el consumo rutinario de drogas bajo prescripción médica, el número de soldados que las consumen llegó a 106,413.

Vía NPR

Ayer se celebró el 65 aniversario de las bombas atómicas depositadas por EU sobre cientos de miles de personas en hiroshima y Nagazaki

Era una mañana de julio 16, en 1945, cuando algunas de las más avanzadas mentes científicas del planeta se reunieron en el desierto de Nuevo México para comprobar los resultados de un excéntrico y devastador experimento: ensamblar el arma más poderosa en la historia de la humanidad. El nocivamente brillante grupo no estaba seguro si la nueva bomba nuclear funcionaría o si con una simple prueba quedaría barrido el propio estado de Nuevo México. Ninguna de las dos expectativas fue cierta, la bomba funcionaba y la prueba no arrasó con la vida de los presentes.

Dos semanas después, el 6 de agosto, una explícita orden ejecutiva del entonces presidente estadounidense Harry Truman, solicitaba que las bombas “Little Boy” y “Fat Man” fueran arrojadas sobre cientos de miles de habitantes de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Con una fuerza sumada entre ambas bombas equivalente a 42,000 toneladas de TNT, los efectos fueron devastadores: alrededor de 250,000 muertes entre ambas ciudades, el 60% de las cuales fueron producto del fuego liberado por la explosión, 30% de la destrucción de edificios y casas, y 10% por otras causa. Esto sin considerar las miles de muertes que le siguieron a causa de los efectos de la radiación.

Este suceso, y la imagen videograbada e aquella explosión, pasarían a la historia como una de las imágenes icónicas del siglo XX, imprimirían a la cultura popular con un nuevo hito, y refrendarían la posición de Estados Unidos como la nueva y vergonzosa nación líder.