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El New Museum of Contemporary Art inaugura la primer retrospectiva del más exquisito artista underground: Brion Gysin; mago, inventor, neuronauta, poeta, y maverick de la mente

Artista, mago, psiconauta, genio, estos son algunos de los adjetivos que me llegan a la mente cuando pienso en el buen Brion, en mi opinión uno de los personajes más elegantes del siglo XX. Su paradójica personalidad lo condenó a ser famosamente desconocido, o conocido para los famosos pero ignorado por las masas, tanto que a pesar de ser una de las mentes más brillantes del siglo pasado, su obra recibe, apenas hoy 24 años después de su muerte, la primer retrospectiva en un museo, el New Museum of Contemporary Art de Nueva York.

Poeta sonoro, escritor, pintor, performancero, e inventor, Gysin era ampliamente reconocido y querido en el círculo alter jet set de la segunda mitad del siglo XX. Entre sus amistades más cercanas se encontraban William Burroughs, quien utilizó la técnica de aleatoriedad literaria redescubierta por Brion conocida como “cut-ups”, el pintor Max Ernst, el siempre refinado David Bowie, Iggy Pop, Keith Hearing, y Paul Bowles, entre muchos otros.

Algún momento de principios de la mítica década de los sesentas, vio nacer a la hija prodiga de Brion: la maquina de los sueños. Este artefacto fotomelódico pasaría a convertirse en la aportación más preciada del polifacético creador. Frente al estímulo que nos convida, el cerebro responderá con multicromáticos paradigmas mentales que favorecen la concepción de nuevos planos de realidad (arte+ciencia/luz = desarrollo espiritual).

“Los sujetos reportan luces destellantes con inusual brillo y color. Elaboradas construcciones geométricas increíblemente intrigantes que se forman a partir de un mosaico multidimensional, y transmutan en bolas de fuego, como los mandalas del misticismo oriental, o se definen momentariamente en imágenes individuales y escenas poderosamente dramáticas como brillantes y coloridos sueños” reportó alguna vez William Burroughs sobre la experiencia .

Básicamente la Maquina de los Sueños consiste en un cilindro, que rodea un foco, con cortes que permiten un paso intermitente de la luz a través de ellos en sincronía con un movimiento giratorio. Montado sobre una base que gira a una velocidad de 60 rpm, el sujeto debe colocarse a unos 30 centímetros de distancia del cilindro con los ojos cerrados. Tras unos segundos o quizá un par de minutos, el cerebro en cuestión se sintonizará a una frecuencia de entre 8 y 16 Hz, con lo cual accederá a una plácida frecuencia de ondas alpha. Además del potencial psiconaútico de esta herramienta, resulta increíble que se puede desarrollar caseramente.

A continuación la crónica de un neuroexplorador amateur que se propuso construir una Máquina de los Sueños, como tributo a Gysin y a la expansión de su propia conciencia:

“Alguna vez me propuse construir mi máquina de los sueños. Una atmósfera involuntariamente ritual inundó el cuarto que serviría de taller galáctico. Y me enfrente a mi, me encontré envuelto en un sincero diálogo con mi propia dislexia. Vino el acto de cortar una cartulina, recortando huecos de acuerdo al patrón matemático que el instructivo me requería, los mismo huecos que terminarían por transformarse en compuertas fotónicas. A través de ellas la luz se liberaría, impactándome en el rostro, permeando mis ojos, coqueteando con mis neuroconexiones hasta detonar el esperado ritmo en las frecuencias cerebrales que me daría acceso a la dimensión alpha. Por momentos, tras varios cortes equivocados, el obstáculo pareció infranqueable, sin embargo, asumo que la nobleza de la empresa pudo más que la dislexia y eventualmente emergió, como pavorreal blanco o divina quimera, una máquina de los sueños hecha en casa.”

Hoy, a medio siglo del nacimiento de la primer maquina de los sueños, este objeto se ha convertido en una verdadera herramienta de culto para psiconautas, artistas experimentales, y amantes de la luz como detonador para experiencias que van más allá de la conciencia cotidiana. Sin embargo, la exposición “Dream Machine” New Museum of Contemporary Art de Nueva York, busca difundir la obra de Gysin más allá de este mítico artefacto giratorio, inductor de trances cinéticos, y del que por cierto se exhibe el diseño original. La retrospectiva nos muestra más de 300 pinturas, collages, y microcortometrajes, que hicieron de Brion Gysin, uno de los más lúcidos y discretos artistas de la corriente underground.

Laura Hoptman, curadora en jefe de este museo neoyorquino y organizadora de la exposición, nos dice “desde mi perspectiva Brion Gysin emergerá finalmente a través de esta retrospectiva, en plenitud, como el artista que realmente fue. Pero esta es sólo una visión sobre él. Y quizá algún día todos los músicos con los que convivió, las chicas con las que se acostó, y la gente que ha trabajado profundamente influida por él, terminarán por compartirnos se propio punto de vista”. Y ya en plano más íntimo Hoptman nos confiesa: “Su manera de trabajar ciertamente me habla. Atravieso fases en las que estoy escribiendo, construyendo, y luego tratándo de encontrar a alguien con un gato persa entrenado. Posteriormente, sin darme cuenta, me veo a mi misma sumergida en una cámara de privación sensorial buscando detonar una experiencia psicodélica”.

Considerado por Burroughs como “el único hombre al que realmente he respetado”, impulsado por un espíritu creativo y su afán por transgredir sistemáticamente los márgenes establecidos por la percepción cultural, Brion desarrolló una faceta alterna a la del artista alternativo y neuroexplorador: la magia. Fue a finales de la década de los 50´s cuando, en compañía de su entrañable amigo Burrougs, Brion dedicó buena parte de su tiempo a la exploración lúdica y mística con bolas de cristal, espejos, y otros recursos del ocultismo occidental, en busca del poder de la desmaterialización, algo que aparentemente consiguió a pesar de que algunos lo desacreditan por la enorme cantidad de narcóticos que solía tener, dispersados, a su alrededor. “Si quieres desaparecer… date una vuelta y te daré lecciones privadas” les decía a sus amigos. “Brion desaparecía justo enfrente de mis ojos durante periodos de entre 15 y 20 minutos” afirma Roge Knoebber, otro de los amigos de Gysin.

Nacido el 19 de julio de 1916 al sur de Inglaterra, en Buckinghamsire, y muerto setenta años después en Paris, el genial Brion encarna el más refinado linaje de los hombres que han cuestionado, con modales exquisitos, las fronteras de la determinante convención social, aquella que conocemos como realidad. Entre los bordes con brillo plateado, que separan, y unen, las disciplinas de la psiconaútica, el arte, la magia, el ocultismo, y la exploración genuina como filosofía de vida, ahí se encuentra sentado, en un trono piramidal, el espíritu del famosamente desconocido Gysin, underground maverick que nos recuerda que esto que escribo, y que tú probablemente estarás leyendo, es una simple y coqueta proyección que nos une en sincronía.

Feliz cumpleaños Brion Gysin.

Blog del autor: bitter but blue butter

Aprende a operar tu propio cerebro: Tim Leary entrevistado en la prisión Folsom

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 07/20/2010

En una clásica entrevista Timothy Leary describe su neurofilosofía desde la prisión Folsom, donde fue encarcelado sólo por posesión de dos porros de marihuana.

 

Timothy Leary, quien fuera descrito como el hombre más peligroso de Estados Unidos por Richard Nixon, y arrestado por una cantidad ríducla de marihuana, es entrevistado en un clásico documental dentro de la prisión de Folsom. Como pocas personas en la historia reciente de la humanidad, Leary cuestionó a la autoridad y al mundo en el que vivimos, eso lo llevó a la cárcel. La idea fundamental de Leary es que cada quien debe de aprender a conocerse a sí mismo, y para eso hay que conocer nuestro sistema nervioso y ser capaces de operarlo.

Timothy Leary se describe a si mismo como filósofo en la tradición de Socrates, un experto en el sistema nervioso y los alcances galácticos de la conciencia. Con notable serenidad Leary dice que los mejores filósofos acaban en la cárcel, los beisbolistas en las Ligas Mayores, los políticos muy exitosos llegan a Washington, pero si eres un filósofo que verdaderamente cuestiona al mundo acabas en la cárcel.

El trabajo de Leary, nos dice, gira en torno a encontrar formas de usar el sistema nervioso para responder a las preguntas vitales de qué estamos haciendo aquí en esta nave espacial Tierra y a dónde vamos... El sistema nervioso es una computadora que puede ser programada, y el desafío de la humanidad entrando a la edad neurológica es aprender a usar su cerebro.

Leary habla de como se le ha etiquetado con las drogas como su único tema de interés o como un gurú de las drogas, pero que esto es sólo una parte de la filosofía que predica que es mucho más amplia y que tiene que ver la conciencia y el uso del sistema nervioso, pero cuando dices algo lógico como la marihuana no debería de ser ilegal te encasillan como un promotor de las drogas. Su interés por las drogas tiene que ver con que son instrumentos, como microscopios y telescopios, para estudiar el sistema nervioso.

Leary describe su primer arresto por Gordon Liddy, quien ascendió meteóricamente hacia el congreso y la Casa Blanca como experto antidrogas por atrapar a Leary. Relata como le han sembrado drogas y como fueron sus ideas las que lo llevaron a prisión. Durante su último arresto era candidato a la gobernatura de California y estaba publicando documentos para evitar el problema de las drogas y el crimen y cómo eliminar gradualmente los impuestos; fue condenado por la posesión de dos medios porros. Luego Leary se escapó de la cárcel. Y explica en tono jovial que utilizó la telepatía y la telekinesis para escapar de la cárcel (aunque también fue ayudado por la hija de un senador, algunas personas acusan a Leary de haber trabajado todo el tiempo para la CIA). Más tarde Leary fue arrestado por la gente de Liddy en Afganistán. El ex profesor de psicología de Harvard dice que está cumpliendo una condena en prisión no tanto por sus ideas sino por que éstas estaban siendo escuchadas.

De una forma extraña Leary recomienda que la gente no tome LSD, tal vez porque los guardias y el director de la prisión están ahí, aunque aclara que el 99% de las cosas que se dicen del LSD son mentiras, como una de esas paradojas donde un político griego dice que todos los políticos griegos dicen mentiras, y añade que el LSD es como la energía nuclear que en una persona correcta puede ser enormente útil y lo contrario en una persona que no esté preparada.

Se le pregunta a Leary si está loco y su cerebro está dañado: Tim contesta que ha pasado tiempo confinado en solitario, años en prisión, le han quitado su tarjeta de crédito, lo han acosado, han acabado con su carrera pero que cree que es de las personas más cuerdas que existen, que es un optimista irrepresible, al contrario de los pesimistas represivos que controlan el país.

Tim Leary muestra el símbolo de la vida extraterrestre en su ropa de prisión, un símbolo de las semillas estelares y de la relación entre el hombre y la vida infinita en el universo.

Lo sorprendente de la entrevista es como este carismático intelectual mantiene la calma y proyecta su encantadora y revolucionaria personalidad. Y ¿quién logra distinguir si Leary nos está engañando a todos (porque trabaja para Ellos) o sólo nos está manipulando para que nos demos cuenta nosotros mismos y usemos nuestro cerebro para explorar las estrellas?