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20 minutos al aire libre revitalizan tanto como una taza de café

Salud

Por: pijamasurf - 06/29/2010

Un estudio científico demuestra que el contacto con la naturaleza tiene efectos significativos en la salud, el estado de ánimo y la bioenergía de un individuo.

Con tan solo salir un poco de la caja de la oficina o de nuestras habitaciones en medio de la mancha urbana, el organismo humano se revitaliza tanto como si hubiera tomado una taza de café. Y no se tiene que hacer ninguna actividad que exija mayores esfuerzos, basta con estar ahí entre el verde de las plantas y la luz del sol para energetizar el cuerpo y la mente, según asegura un estudio de la Universidad de Rochester.

El profesor Richard Ryan senañala que "generalmente cuando nos sentimos exhaustos tomamos café, pero esto sugiere que una mejor forma de retomar energía es conectando con la naturaleza [...]. La naturaleza es combustible para el alma" —algo que ya decían los escritores Emerson y Thoreau.

Su equipo realizó un estudio con 537 estudiantes exponiéndolos a una variedad de situaciones tanto activas como pasivas dentro de un edificio y al aire libre al lado de un río. Luego los investigadores midieron sus niveles de energía y estado de ánimo mientras realizaban las diferentes tareas en los dos ambientes. Los resultados mostraron que incluso solo imaginándose que estaban en el aire libre los niveles de energía de los sujetos experimentales subieron, algo que se notó aún más cuando sí estaban realmente en el aire libre.

Los beneficios no son solamente un sentido de vitalidad. Según Ryan, el contacto con la naturaleza también ayuda a mejorar el sistema inmunológico, por lo cual uno de los senderos hacia la salud podría ser simplemente salir más al aire libre y relajarse ahí.

Ryan no aclara si tal vez los efectos del agua o del campo electromagnético del lugar tienen una característica especial que determine el tipo de lugares que se deben de buscar para obtener este reverdecimiento, ya que ciertamente existe una variación de intensidades entre cada lugar, aunque claro, en general la combinación de la clorofila, el color verde y el azul del cielo, la luz del sol y el oxígeno hacen que el el organismo humano se sienta acariciado por la fuente energética planetaria.

Por otra parte, el hecho de que solo imaginarnos estar en la naturaleza tenga efectos positivos sobre nuestra bioenergía demuestra que la mente y la imaginación actúan sobre la materia y la transforman.

Curiosamente otro estudio reciente publicado en el Daily Mail hace referencia a que el café en realidad no nos despierta, esto es solo un placebo mental o, en algunos casos, solo nos restablece al estado normal en el que estábamos antes de ingerir cafeína. Esto es cuestionable o contraintuitivo, según nuestra experiencia individual, pero es interesante analizar hasta qué punto nos podemos engañar mentalmente. Sea como fuere, la nota completa puede verse aquí.

[Ecoosfera]

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La felicidad y la tristeza se contagian literalmente como un virus

Salud

Por: pijamasurf - 06/29/2010

Estudios demuestran que algunas emociones se contagian de forma viral, análoga a las enfermedades infecciosas; existe una especie de interdependencia emocional entre los seres humanos que hace pensar que nuestra influencia se da por métodos que hasta el momento escapan a la ciencia.

Los patrones con los que se esparce la felicidad y la tristeza muestran que estas emociones circulan análogamente a los modelos epidemólogicos de una enfermedad. Existe una verdad literal en la creencia de que la felicidad y la tristeza se contagian. Esto nos lleva a pensar que no sólo somos seres miméticos, sino también, meméticos.

Los estudios del proyecto Framingham Heart Study, que desde 1948 se dedica a recopilar data médica y social entre los habitantes de Framingham Massachusetts, muestra por primera vez mediciones de este contagio en la forma de las enfermedades infecciosas tradicionales.

Análisis anteriores encontraron que una variedad de hábitos y sentimientos como la soledad, el tabaquismo, la obesidad, también parecen contagiarse.

En el estudio realizado por la biofísica de Havard, Allison Hill, se compararon los patrones de las relaciones y las emociones con los generados con el modelo para registar el síndrome respiratorio agudo (SARS en inglés) y otras enfermedades contagiosas. Descontaron emociones espontáneas o inmediatamente compartidas -amigos o familiares padeciendo una experiencia en común- , enfocándose en cambios emocionales que surgieron a partir de cambios en otros.

En el esparcimiento de la felicidad, los investigadores notaron cúmulos de personas "infectadas" y "no-infectadas", un patrón considerado distintivo de los procesos infeccioso:s "Para la felicidad, la formación de cúmulos es lo que esperas de los promedios de contagio. Mientras la tristeza forma cúmulos mucho más grandes de lo esperado", dijo Hill.

La felicidad probó ser menos social que la tristeza. Cada amigo feliz incrementó el porcentaje de un individuo de felicidad personal en un 11%, mientras solamente se necesitaron dos amigos tristes para duplicar la posibilidad de que alguien se vuelva infeliz.

Al igual que con la gripe, entre más amigos con gripe más posibilidad se tiene de contraer la gripe. Pero una vez que tienes gripe, el tiempo que tardas en mejorarte no depende de tu cantidad de contactos. Lo mismo es cierto de la felicidad y la tristeza.

Estos hallazgos proveen parámetros de ritmos de transmisión y dinámicas de redes entre personas. El estudio no explica por qué mecanismos se contagian estas emociones; esto ciertamente es lo más interesante. Es posible que el contagio se realice a través de memes, genes culturales, desde ideas, palabras, conceptos de vida, información escuchada o hasta leída. La información es programación. Por otra parte sería interesante estudiar si existe una especie de bioenergía de un estado emocional, algo que las personas que dicen ver el aura sostienen, el cual podría interactuar con el estado bioenergético de otro individuo con el que se tiene contacto. La intuición humana nos dice que una cara feliz, una voz animada, una sonrisa o el tacto amigable nos afectan de una manera positiva; esto es algo que experimentamos cotidianamente, pero, acaso ¿el qué suceda esto no comprueba un tipo de sutil transmisión energética? O ¿es simplemente un conjunto de factores que engañan a nuestro cerebro a sentirse de tal forma, una influencia psicológica que el sujeto piensa que obtiene del mundo exterior pero que en realidad es el mismo que se proyecta?

Vía Wired