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Llega la malandra adictiva de "Ritmo Especial", comida electrónica para pegarla desde Monterrey vía Barcelona

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El nuevo disco de Comeme Records "Ritmo Especial" destaca el track del mismo nombre de Daniel Maloso, un productor de música electrónica nacido en Monterrey que fica desde hace algunos años en Barcelona.

Dani sin duda es uno de los más grandes talentos de la música electrónica nacional. Tuve la oportunidad de verlo trabajar en Barcelona hace un par de años con sus juguetes, sus sintetizadores y vocales (vocoders que poco a poco se vuelven un sello de distinción) y se veía que tenía un ritmo muy especial y que no tardaría en pegarla en grande, como se dice.

En ese entonces se oía mucho Black Devil Disco, Pantha Du Prince estaba debutando y los temazos del verano corrían por Digitalism, un verano de retroglam, siempre flirteando la noche con su electrolúdicos toques, pero también ibamos a ver a los DJ's de Kompakt, a Superpitcher, a Tobias Thomas y a Michael Mayers. No es casualidad que este sello de fino tech-house alemán, una leyenda en la escena, haya incluido entre sus filas a Daniel Maloso, en la nueva disquera Comeme, de Matias Aguayo y Gary Pimiento, sudacas que la rompen, con una larga relación con la disquera de Colonia.

"House, calle, sexo, sudamérica, amistad, swing, cúmbia, magia, cintura, feeling, tecno, kwaito, noche, áfrica, amor, baile, viajes (y viejas), fiestas... son algunos de los detonantes que nos motivan a trabajar en lo que llamamos Cómeme".

El track Ritmo Especial como parte del sonido de Dani se mueve en una carretera glam, con coqueteos erótico-norteños: el sabor eléctrico del dancefloor, sin desbordarse en tensión libidinal, verano-diversión.

El vinil tiene tracks de Rebolledo, Matías Aguayo y Christian S.

Aca un track del año pasado de Daniel Maloso y Rebolledo:

Comprenlo, comanselo.

Vía Kompakt Fm

Ritmo Especial Beatport

MySpace Daniel Maloso

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Miradas interiores al patio vecino (meditación sobre dos obras de Hong Sang-Soo)

Arte

Por: Psicanzuelo - 03/21/2010

La obra del genial director coreano, Hong Sang-Soo, invita al desdoblamiento de una excursión budista; en la simpleza está la profundidad en la que se despliegan las nobles verdades del espíritu.

La otra noche salí de una reunión temprano, no me desvele al otro día salía a grabar a Veracruz, pero tampoco me hubiera desvelado mucho sin tener esa razón ya que desde hace varios meses estoy completamente sobrio y he notado que hay un tiempo limite para enfrentar los desvaríos que el alcohol y otras substancias provocan en mis semejantes. Esta vez pagó con creces la pronta retirada, al llegar prendiendo la televisión por cable en un canal donde por lo general se ven puras películas europeas destinadas a terminar en televisión pude ver una emocional sucesión de tomas, cine narrativamente poético, desde los créditos lo sospeche, sobre tela la iconografía que primero parece japonesa y después se vuelve plenamente coreana, y la primera escena me dejo claro que se trataba de otra obra maestra del maestro Hong Sang-soo. En La Mujer es el Futuro del Hombre (Hong Sang-Soo, 2004) dos amigos se encuentran después de varios años, se van a comer y beben mucho mientras platican sobre el pasado, todo es registrado en un apacible plano fijo que contempla tratando de calmar nuestras ansias existenciales mientras comenzamos a empatizar con los personajes. El pasado irrumpe, por medio de escenas en flashbacks, nos percatamos de que ambos sostuvieron relaciones con la misma chica; las escenas sexuales igual se suceden sin cortes y pareciera que transcurren sin indicación de ningún director, únicamente se suceden de forma natural a la distancia de la cámara, pero la forma en la que los cuerpos desnudos se buscan bajo las sabanas también sucede de una forma particular para lo que las películas nos tienen acostumbrados, sucede con calma, miramos como seres humanos tratan de relacionarse a través del acto sexual no de pulsiones sin freno que únicamente buscan satisfacer al individuo, casi como si fuera un compulsivo acto masturbatorio. En el tiempo presente uno de los dos amigos le confiesa al otro que la mujer que los unió en el pasado ahora vive trabajando en algún bar, con clientes (nunca queda claro si es una especie de casa de citas, pero parece ser que por lo menos sería un lugar de bailes exóticos). Animados por lo mucho que han bebido los dos amigos se lanzan a buscarla.

La película se plantea como esta sucesión de pláticas que no tratan de ser trascendentales todo lo contrario y en su simpleza trascienden espiritualmente. Estos momentos cinematográficos son autenticas demostraciones que refutan los augurios del profeta Godard, es claro que aún hay aún mucho que hacer con este arte que apenas se va descifrando, no es que se haya agotado sino que llega al límite de una época y que se debe de re-concebir. Es la realidad la que comanda el plano, el director deja de ser un dictador que controla de forma anal la realidad cinematográfica para pasar a ser un vehiculo de su espíritu y del espíritu colectivo del crew de filmación como si fuera el sangha (la comunidad zen que comparte el objetivo común de iluminarse meditando en grupo ). Los actores se desdoblan y su espíritu encarna en la pantalla al personaje-gestos-voz; se funde la percepción del director-personajes con el espacio, sobre todo en las escenas que suceden en escenarios naturales donde la ilusión de la realidad es amenazada por la libertad del alma. Finalmente a esta percepción fundida creadora se incorpora el público en otro fundido más que observa la película en un vacío.

La película que había visto anteriormente del maestro Hong Sang-Soo fue "La Mujer de la Playa" (Hong Sang-soo, 2006) donde un director de cine es todo lo contrario a lo que me imagino que debe de ser Hong Sang-Soo: ósea egocéntrico, colérico, co-dependiente, lleno de tristeza. Este director invita a un pupilo que hace música para la pantalla a la playa donde planea escribir el guión para su última película, este lleva a su novia que es directora de arte de cine al viaje a la playa. Después de hacer un desplante en un restaurante el director se liga a la novia de su pupilo y el viaje finaliza con pupilo y novia regresando a la ciudad si que este sepa lo que sucedió. El director se queda pretendiendo que tiene el corazón roto y corteja a una jovencita de la localidad con la escusa de estar entrevistándola por ser muy parecida al personaje de su guión. La directora de arte, novia del pupilo regresa y todo trasciende mucho más lejos que un simple triangulo amoroso.

En esta película vivimos el crecimiento espiritual del protagonista, una vez más apoyado en los planos estáticos contemplativos de larga duración, podemos ser parte de pláticas de trascendencia inmediata para los personajes, ejercicios de estar en un presente que jamás se va a repetir, pequeños detalles que nos hacen percatarnos de que estamos vivos en un existir dominado por nuestra mente, entregados al samsara que ni siquiera es real. Estas escenas hacen casi palpable lo real, los momentos del corazón, la servilleta que la joven amolda en su mano hasta percatarse por los ojos del director de que esta amoldándola y entonces continuar haciéndolo conscientemente hasta dejarla en paz sobre la mesa.

En todo momento estas dos películas nos recuerdan las cuatro nobles verdades del Budismo:

Hay Sufrimiento (dukkha)
Hay una causa a ese sufrimiento (el deseo)
Hay un alto a ese sufrimiento (nirvana)
Hay un octuple sendero que llevara al cese de ese sufrimiento

El octuple sendero:

1. Mirada Recta (samina ditthi)

2. Intensión Recta (samma sankappa)

3. Diálogo Recto (sammma vaca)

4. Acción Recta (samma Kammanta)

5. Forma de Vivir Recta (samma ajiva)

6. Esfuerzo Recto (samma vayama)

7. Mentalidad Recta (samma sati)

8. Concentración Recta (samma samadhi)

Aquí es donde es innegable la conexión con el gran maestro de la ola francesa Eric Rohmer, sobre todo con su serie de películas de los cuentos morales. La economización de recursos narrativos en las cintas del gran Rohmer eleva la acción de hacer cine a una meditación Zen, a una mirada al vacío, las escenas son trazos que se desligan del ego creativo y las fuerzas espirituales toman el control llevando la película a una experiencia singular y muy nutritiva para el espectador. Pero temáticamente los cuentos morales de Rohmer nos aleccionan sobre la vida de una manera fresca proveniente del corazón, no tenemos más remedio que empatizar con sus personajes y reflexionar sobre nuestros conceptos morales de la vida. Por mucho tiempo se ha usado para criticar una obra de arte el que sea moralista, yo me pregunto ¿qué hay de malo en ser moralista? ¿Qué hay de malo en ensalzar la virtud y propiciarla? ¿Qué hay de malo en retratar vicios y desarrollar en lo que se pueden convertir?, mientras se haga con la seriedad que una obra de arte merece (más no solemnidad) y desde el corazón. La Fontaine encontró medios para hacerlo de manera novedosa, de hecho ¿qué no es la base de todo el movimiento de Ilustración del siglo XVIII. Este movimiento tenía una característica que ahora parecería de novela de ciencia ficción: “La creencia en la bondad natural del hombre”, pero recuerden que según la teoría pendular del arte, todo regresa. Creo que ahora en estas obscuras épocas sería muy interesante para nuestra juventud el redescubrimiento de escritores como lo fueron Voltaire ó Rousseau. Rousseau argumentaba que la civilización y su tecnología no ayudaba a mejorar al hombre, más bien lo corrompía.

Hay elementos que comparten las dos películas que menciono en este artículo pero uno me llama principalmente la atención, en ambas películas los personajes son cineastas y las películas que intentan hacer difieren mucho de la que se esta sucediendo. Cineastas atrapados en una película de la que ni siquiera son conscientes que forman parte; el cine como un sueño-samsara que juega con nuestra inconsciencia, y la inocencia, mirada espiritual, comprensión fuera del entendimiento, como única forma de despertar.

La directora de arte en una Mujer en la playa atasca las llantas de su auto en la arena y dos hombres la ayudan a desatascarlo en un momento que simboliza su estado de vida, y el momento donde decide avanzar con su propia vida, salir de la playa. Esta escena en yuxtaposición con las demás escenas anteriores provoca una liberación. Estos momentos, cuando suceden en el cinematógrafo, salen de la pantalla y nosotros nos reflejemos en ellos mientras se escurren por nuestra percepción. La escena me recordó un cortometraje de otro gran revolucionador del espejo cinematógrafo Abbas Kiarostami; en este corto un hombre se le poncha la llanta de su vehiculo y la desmonta, supongo que al no tener llanta de repuesto, pide aventón para llegar al próximo poblado y arreglar la llanta. Ningún vehiculo se detiene, todos siguen de largo y por la velocidad que llevan parece que no lo harán nunca. El hombre comienza a empujar la rueda costa abajo pero sigue pidiendo aventón, nadie se inmuta; es entonces cuando el hombre comienza a divertirse empujando la rueda cuesta abajo y a veces cuesta arriba ahora parece que un vehiculo se quiere frenar pero el hombre esta tan divertido que no se inmuta y sigue contento su camino.

Los métodos de trabajo como director de Hong Sang-Soo son sui géneris y parecen provocar algo, sin buscar el resultado de antemano, son métodos para propiciar este tipo de momentos de los que hablaba previamente. En una entrevista comento:

“Rodamos las escenas en el orden del guión. Creo que eso contribuye a volver las escenas más justas e intensas. Dos escenas análogas filmadas con algunos días de intervalo pueden ser muy diferentes. Preparo verdaderamente todo para poder rodar escenas en orden. Por ejemplo, aunque mis escenas de sexo se parezcan, estoy convencido de que no pueden nunca ser idénticas. Escribo todos los días. Todo lo que me llega entre tomas me influye. Puedo utilizar perfectamente alguna cosa escuchada en el autobús. Niños que suben una colina puede recordar a un rodaje. Es necesario dejar todo abierto hasta que al final se decida todo en un instante.”
Aquí se entiende que la película nunca deja de sucederse, Hong Sang-Soo sabe que sí se quiere hacer un cine vivo hay que respetar la impermanencia, característica inmanente de la realidad.

Hace poco pude ver por Internet el trailer de su última cinta Hahaha (Hong Sang-Soo, 2010) y de entrada me impacto la dureza de las imágenes desnudas del glamour propio de lo filmado, la naturaleza fotográfica del cine presente en sus anteriores filmes esta completamente ausente en esta ocasión. Hahaha esta grabada en video digital pero sin esconderse en formatos que traten de emular al cine, ni iluminación efectista, sin tapujos, sin inseguridades de cineasta detrás de una superproducción, ó una cámara que embellezca lo que no lo sería de otro modo. Parece que Hong Sang-Soo nos dará otra lección nuevamente pero para eso hay que ver la película.

Hong Sang-Soo en Criterion Forum

Hon San Soo (Korean Film

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